
Cuando escuché que nuestro Metro de Santiago pensaba premiar la buena conducta de sus pasajeros regalándoles una Tarjeta BIP! cargada con $15 mil no supe si reirme o llorar.
Claro, reirme porque con mi buena conducta diaria en este colapsado sistema de transportes era seguro que yo sería una de las afortunadas: cedo el asiento (de hecho, casi nunca me siento); dejo bajar antes de subir; evito empujar; me ubico detrás de la línea amarilla; cargo la famosa tarjeta con anticipación; uso las escaleras mecánicas por la vía rápida, aunque en general prefiero las escaleras tradicionales y, en resumen, "sigo las instrucciones del personal de Metro"... O sea, ¡Lo más ñoña que hay!
Por eso me imagino todos los días que el famoso "Pasajero Incógnito" me descubrirá durante abril y me entregará mi reconocimiento, porque estoy segura que lo merezco entre tanta gente mal educada.
Ahora, se preguntarán ¿por qué llorar? ¿Por la emoción del deber cumplido?, ¿por ahorrarme $15 mil?
Nada de eso. Es simplemente porque me parece increible que haya que estimular la educación, el respeto y las buenas costumbres con plata, es decir, te pago para que si ves a un adulto mayor, una mujer embarazada o una persona discapacitada le cedas el asiento... Te pago para que respetes al que tienes a tu lado y no pases por encima de él o ella con tal de subirte al carro... Te doy una Tarjeta BIP! y serás una persona más educada cuando viajemos apretados, porque te sacarás la mochila y evitarás los codazos...
¿Es que los santiaguinos hemos llegado a tal punto que con el Transantiago nos olvidamos por completo que no viajamos con animales, sino con personas?
Puede que haya gente a la que esta iniciativa le parezca muy adecuada y positiva. Un estímulo. Para mí es una muestra de cómo el estrés, la presión por llegar a nuestro destino y un pésimo experimento de transporte le están empeorando las costumbres a los habitantes de esta ciudad (aunque esto no debería usarse como excusa) y no se sabe qué hacer para revertirlo.
Por suerte aún quedamos -y me incluyo con orgullo- personas que no necesitamos que nos paguen para mostrar nuestra educación y respeto por el del lado y eso se agradece.
Pero, ¿qué pasaría si el famoso Pasajero Incógnito me regala la BIP!? Les confieso que igual me la quedo.
$15 mil no me vendrían nada mal.
viernes 28 de marzo de 2008
Metro y su "Pasajero Incógnito"
jueves 20 de marzo de 2008
Fiesta de la Vendimia
Este es el segundo año que voy a una fiesta de la vendimia. Bueno, en realidad son tres, pero el primero estuve trabajando -paseando por Santa Cruz a un grupo de socios de la fundación en la que trabajaba tiempo atrás- así es que no cuenta.
Los dos últimos años he asistido a la Fiesta de la Vendimia de Molina, que en realidad tiene más de festival folclórico que de celebración a Dionisio. Es decir, no existen estas tradicionales ceremonias en las que se pisa la uva, pero si encontramos gastronomía, artesanía, música y sobre todo degustaciones de los ricos vinos de la zona. Ahí tengo ciertos privilegios, ya que me acompaña un entendido en la materia que, aunque no es un experto, sí se maneja infinitamente mejor que yo en estas lides.
Cristian es hace más de dos años jefe técnico de un laboratorio que analiza vinos (entre otras cosas más) y aparte de eso es mi novio, lo que por supuesto siempre juega a mi favor en estas degustaciones porque como todos lo conocen le ofrecen que pruebe lo mejor de lo mejor y -obvio- ahí estoy yo, a su lado, la cronista para saborear y a la vez registrar esos vinos.
En esta oportunidad probé dos vinos de la Viña Miguel Torres: un chardonnay y un syrah de su línea Santa Digna (se las recomiendo de todas maneras). Para quienes no les queda claro a qué me refiero daré una pequeña explicación que más tiene que ver con mis impresiones, así es que dejo claro que no soy voz autorizada.
El chardonnay es un vino blanco muy especial porque cuando lo bebes -tiene que ser frío- sientes un burbujeo casi imperceptible, un aroma exquisito y un sabor delicioso, como a frutas en este caso. Es fresco, pero deja una sensación seca magnífica al final.
El syrah es un vino tinto de gran cuerpo, es decir, sus sabores se sienten muy concentrados y es seco, por lo que es ideal para disfrutarlo con carnes altas en grasa como cordero o cerdo. Para hablar con conocimiento de causa, disfruté de una brocheta de cerdo junto a mi copa de syrah y les aseguro que hace la diferencia.
Mi último descubrimiento fue un cabernet sauvignon de Viña San Pedro de su línea Castillo de Molina. Sin duda el más famoso de los vinos de esta marca es Gato, pero el que probé es bastante mejor, sin ese sabor a alcohol al final que yo le siento a Gato y que me hace tiritar. Es seco, tiene buen aroma, recomendable.
Aún quedan algunas celebraciones de la vendimia si quieren sumarse. Pero si prefieren disfrutarlos en casa, con una rica cena no lo duden.
Y me cuentan como les va.
domingo 9 de marzo de 2008
Día Internacional de la Mujer

Este sábado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, una fecha significativa que en lo personal me ha empezado a provocar sentimientos encontrados. Eso, claro está, desde que se le intenta imprimir un carácter comercial y festivo que en nada contribuye a comprender la importancia que realmente tiene.
El Día Internacional de la Mujer conmemora -según la versión más conocida que circula- a un grupo de mujeres que murieron quemadas en un fábrica textil de New York, Estados Unidos, mientras desarrollaban una huelga. Era 1857 y ellas protestaban por la manera en que eran vulnerados sus derechos como trabajadoras. Aunque las historiadoras feministas señalan que no existen registros de este suceso, al parecer habría dado pie para otro movimiento sindical de mujeres, pero que se llevó adelante diez años más tarde (*).
Han pasado 151 años desde ese hito y los derechos de las mujeres siguen siendo pasados a llevar. Seguimos ganando menos que los hombres; si queremos ser madres debemos enfrentar una infinidad de obstáculos (desde problemas para que nos paguen nuestras licencias, prenatal, etc., hasta dificultades para la lactancia y ausencia de salas cunas en muchos trabajos); si no queremos ser mamás se oponen a que accedamos a la píldora del día después; además muchas sufren violencia intrafamiliar, discriminación, etcétera.
Por eso, más que recibir regalos o realizar uno que otro acto conmemorativo, creo que las mujeres no podemos perder el norte de lo que realmente implica esta fecha y de todo lo que nos falta por hacer. Porque este día no puede transformarse en una celebración como el Día de la Mamá o el Día de la Secretaria (sin desmerecer, por supuesto), pues esta jornada implica mucho más que un obsequio o un saludo.
Significa que debemos seguir abriéndonos espacios, porque así como nuestras antecesoras tuvieron que jugársela "a concho" por el derecho a voto, hoy debemos seguir dando la pelea por lo que nos falta por conseguir.
En una conversación que tuve hace algunos días con la Dana y Miguel concluíamos que este día debería cambiar su nombre a Día Internacional por los Derechos de las Mujeres.
Una buena propuesta, ¿no les parece?
(*) Información extraída desde el sitio web de Isis.
miércoles 5 de marzo de 2008
Lo mejor de mis vacaciones
Hace años que no disfrutaba de unas merecidas vacaciones, pero de ésas de verdad. Los dos años anteriores fueron accidentados por decir lo menos, así es que no cuentan.
Este año Cristian y yo decidimos que nos merecíamos unas vacaciones de verdad y aunque pensamos en ir al Valle del Elqui, a última hora cambiamos el destino y nos la jugamos por el sur de Chile, específicamente la maravillosa Región de los Ríos, que él no conocía y que yo sólo había mirado en forma relámpago durante noviembre de 2007, cuando estuve allí por trabajo. La elección no pudo ser más acertada.
Futrono y todo el Lago Ranco, Valdivia, Niebla y Corral nos recibieron con temperaturas más que agradables y paisajes de ensueño, con gente alegre y acogedora, comida exquisita y cerveza en todas partes. Es cierto que nos quedamos cortos porque sólo estuvimos una semana, pero le "sacamos el jugo" a esos días en los que recorrimos lugares maravillosos: ríos, lagos, lagunas, humedales, selva, ciudad, campo, cerros, playa. Realmente les recomiendo darse una vuelta por esta zona si no la conocen, porque además de la naturaleza imponente, los pueblos y ciudades tienen ese encanto propio del sur.
Valdivia merece una mención aparte porque terminé por enamorarme de esta ciudad. Es de una belleza, una sencillez y una calidez que destaco, además de tener ese no se qué... algo inexplicable que me hacía sentir en casa, como si hubiera vivido ahí antes y ganas de quedarme no me faltaron. (Quizás yo vivía ahí y desaparecí en el terremoto de 1960, esa tragedia que enlutó a la zona y cambió su geografía para siempre).
En todo caso, lo mejor de estas vacaciones no fueron las cosas ricas que comí, los paisajes que descubrí o las jornadas de descanso. Lo mejor fue reencontrarme con Cristian, volver a mirar esos ojos verdes y perderme en ellos... Lo mejor de mis vacaciones fuiste tú y eso no lo olvidaré nunca.
Y en tu caso, ¿qué fue lo mejor de las vacaciones?