miércoles 31 de octubre de 2007

Tengo miedo


Aunque no festejo Halloween, ni me disfrazo y, por supuesto, me niego a entregar dulces a esos niños que se cuelgan del timbre amenzando con que si no les doy caramelos debo casi atenerme a las consecuencias (como decían por ahí), creo que la noche en la que los celtas suponían que las almas vagaban por el mundo puede ser una buena oportunidad para hablar de uno de mis miedos más irracionales: los payasos.

Todo es culpa de la película IT, que acá tradujeron como el payaso diabólico o algo así (pero que en realidad es sólo Eso) y está basada en una novela de terror escrita por Stephen King.
En breve: se trataba de un payaso feo y malévolo que vivía en las alcantarillas de un poblado y comía seres humanos, preferentemente niños, manipulando sus mentes y sus temores, pues podía leer los pensamientos. Claro que Eso podía adoptar cualquier forma, pero para las mentes de los niños y preadolescentes de entonces la del "amigable" payaso era escalofriante.

Debo haber tenido unos 12 años cuando la vi por primera y única vez, acompañada de Jaime -que apenas tenía 6-, sentados en un sillón y con la luz apagada. Es cierto que como nos gustaban las películas de miedo, era el escenario ideal y así habíamos visto Pesadilla, Martes 13, Tiburón, La Profecía y El Exorcista. Por eso, cuando nos prestaron ésta en VHS no pudimos decir que no. El problema vino después.

Desde aquel momento no soporto a los payasos, por lo tanto, no me interesa oir sus chistes ni sus risas y jamás aceptaría una invitación al circo. Cuando en contadas ocasiones me tocó ver la carátula de IT en un videoclub ni siquiera era capaz de tocarla y cerraba los ojos, porque recordaba la angustia y el miedo que sentí en el momento en que la vi y una sensación fría se paseaba por mi espalda. Incluso, hubo momentos en que ni siquiera toleraba al payaso de Mc Donald's...

Los años pasan y ahora ya no siento el mismo miedo. Puedo mirar la foto que acompaña a este relato sin experimentar todas esas sensaciones angustiantes, aunque tampoco diría que me agrada. Lo único que tengo claro es que los payasos no me gustan y nunca me van a gustar. Así es que si alguna vez piensan en regalarme una figurita alusiva al tema (como Miguel ha sugerido en varias oportunidades) no voy a recibirla; si crees que es una buena idea llegar disfrazado de payaso a la fiesta de disfraces que algún día organizaré, siento decepcionarte porque no vas a entrar; si crees que una nariz de payaso puede ser una buena alternativa para hacerme reir en un día de pena... mmm creo que no es la solución.

Los payasos y yo no somos compatibles. Eso está claro.

¿Será porque todavía les tengo miedo? Bueno sí, un poquito.


sábado 27 de octubre de 2007

Al aire con... Héctor Noguera


Por si no lo sabes, soy periodista. Estudié esta carrera con entusiasmo y la ejerzo con el mismo entusiasmo, pese a los vaivenes propios de una profesión en la que cada vez proliferan más y más colegas y menos oportunidades de trabajo. Pero bueno, eso da para otro post.

Éste es para contar sobre lo que más me gusta de ser periodista. Sin duda es esa posibilidad de conocer gente interesante, la que por el ámbito en el que trabajo corresponde en general a médicos o científicos connotados, tanto nacionales como extranjeros. Claro, hay que reconocer que en ocasiones eso también cansa y no representa mayor novedad hablar de resistencia a la insulina, obesidad, endocanabinoides, TNF-
α o insulina inhalada, no porque los temas sean poco interesantes, sino porque la monotonía comienza a meter sus narices en forma despiadada, como pasa en casi todos los aspectos de la vida.

Por eso, tener la oportunidad de sacudirme los temas de salud siempre se agradece y esta semana el agradecimiento fue mucho mayor. Debí entrevistar al actor Héctor Noguera y reconozco que fue toda una experiencia conocer, en primer lugar, a uno de mis actores favoritos y, en segundo lugar, a un hombre inteligente, sensible, guapísimo y encantador (sorry, no puedo evitarlo).

Aunque conseguir esta entrevista fue difícil por el poco tiempo que
le dejan todas las actividades que realiza (su trabajo en televisión, en la teleserie Lola de Canal 13; es decano de la Facultad de Artes de la Universidad Mayor; dueño de su propio teatro, entre otras cosas más), sin duda que valió la pena visitarlo en el Teatro Camino, su proyecto más querido, enclavado en la Comunidad Ecológica de Peñalolén, en las alturas de Santiago.

Ahí tuve la oportunidad de entrevistarlo sobre su vida, el teatro, los proyectos, su estilo de vida saludable (era que no) y conversar durante 40 agradables minutos en los que la fan que llevo dentro peleaba por salir, mientras la periodista profesional la ahogaba con una mano y con la otra sostenía su grabadora.

Héctor me invitó a ver "Home", la obra que está montando en este momento en el Teatro Camino. Además de dirigirla, actúan junto a él otros maestros de las tablas: Bélgica Castro, Delfina Guzmán y Alejandro Sieveking. Fue una experiencia memorable (que recomiendo calurosamente), no sólo por las soberbias actuaciones, sino también porque es de esos montajes que invitan a reflexionar, que me dejó pensando en aspectos como la soledad, la vida que tengo
y la que realmente me gustaría tener, la manera en que distorsionamos la realidad, el pasado que no volverá y el futuro que me espera.

Por eso, correr desde la oficina a la casa, prepararme, convencer a Cristian de que la obra sería entretenida y estar muerta de hambre a las 11 de la noche -al término de la función- valió la pena... y desde el principio.

Cuando en la boletería le dije a la encargada que había una invitación a mi nombre, me respondió: "ah, tú eres la invitada de Tito". Ahí me sentí recompensada y feliz por lo que hago todos los días.

Por si quieres verla

HOME
Compañia Teatro Camino (Antupirén 9400, Peñalolén)
Dirigida por Héctor Noguera
Elenco: Bélgica Castro, Delfina Guzmán, Héctor Noguera, Alejandro Sieveking y Mauricio Roa.
Dramaturgia de David Storey

Se presenta entre el 12 de octubre y el 25 de noviembre, a las 21 horas, excepto los domingo que es a las 20 hrs.
Jueves $2.000
Viernes $5.000
Sábado y domingo $7.000
Estudiantes y adultos mayores $3.000



sábado 6 de octubre de 2007

El hombre al que le perdono todo

Se supone que a los hombres no hay que perdonarles ni una, porque si lo hacemos se malacostumbran y hacen lo que quieren. Sin embargo, hay uno que tiene todas mis concesiones.

¿Será mi pololito? ¿Serán Jaime o Raúl, mis adorables primos? ¿Mi querido papá? ¿O alguno de mis amigos? Nada de eso. El único que se lleva esos privilegios es el guapo, guapísimo Miguel Bosé, al que sigo desde que era una niñita de apenas 4 años y al que le disculpo todo, pero absolutamente todo.


Recuerdo la primera vez que lo ví. Fue en el Festival de Viña del Mar del año 81', enfundado en su malla y recorriendo el escenario, mientras yo bailaba y saltaba frente al televisor en blanco y negro. La malla hasta hoy me da lo mismo.


Después han venido una serie de comentarios malintencionados de quienes me rodean con el solo propósito de opacar al tipo más guapo que he visto en mi vida: "Es gay, asúmelo, le dio un beso a no se quién"; "¿No encuentras que está viejo y guatón?"; "Se está quedando pelado. ¿No dijiste que no te gustaban los pelados?".


Pero no me importa, porque aunque ya tenga 52 años, varias arrugas y todo lo que ustedes quieran, Miguel Bosé no es sólo un cantante con la voz más sensual que he oído en mi vida, sino también un gran actor. Cuando lo vi en "Tacones Lejanos" como travesti y como el juez me pareció absolutamente genial. Debo agregar que también es un hombre de gran coherencia, defensor de los Derechos Humanos y comprometido con causas medio ambientales.


En fin, sé que muchos no compartirán todas mis apreciaciones sobre Miguel Bosé. Incluso yo misma estuve a punto de traicionarlo cuando me obligó a escuchar "Nena" acompañado de la horrorosa voz de Paulina Rubio... apenas lo pude soportar y me preguntaba cómo pudo destruir una canción tan buena con los ladridos de la mexicana.


Quizás la explicación es que debajo de la piel del ídolo hay un hombre. Un hombre que se equivoca, que se asesora mal, que quiere ganar dinero, que le gusta pasarlo bien... un hombre como cualquier otro, pero que para mí es único porque es Miguel Bosé.

Para ustedes mi canción favorita, "Amante Bandido", acompañado en la parte final del video por otra voz notable: Ana Torroja.