lunes 24 de septiembre de 2007

¿Niña de 30?


Es cierto, tengo treinta años.
Cambié el folio hace meses y mis adorables primos se encargan seguido de recordarme que ya estoy grande.
"Vieja", dicen ellos escudándose en el gran amor que les tengo y que me impide agarrarlos por el cuello como quisiera.
Otros amigos me preguntan que cuándo me caso, que si me he dado cuenta que ya debería tener una guagua... En fin, es como si el tiempo se me estuviera acabando y la cuenta regresiva para esta señorita (aún) ya tuviera su punto de término establecido y -como dicen las abuelitas- o me subo al tren o me quedo abajo.
La verdad es que esto me da risa, sobre todo porque desde hace unos días me he dedicado a "jugar" en You Tube y sin querer me entusiasmé durante mucho rato con episodios de dos de mis series favoritas: 31 minutos y Candy. ¡Y me he divertido de lo lindo, como si todavía fuese una niña!
No me acuerdo cuándo vi por primera vez un capítulo de 31 minutos, pero la ironía, la inteligencia y el humor de esos muñecos me cautivó por completo. Me aprendí las canciones, imito a algunos personajes y adoro como esas historias se dirigen a los niños sin subestimarlos, mientras los que tenemos unos "añitos más" podemos matarnos de la risa con las más singulares alusiones.
Candy es cuento aparte. Si la transmitieron 5, 6, 7 u 8 veces no lo sé, pero lo que tengo más que claro es que la vi cada vez que la dieron y que la vería de nuevo si tuviera la oportunidad. La historia de la niña huérfana que se sobreponía a todo y que saltaba de árbol en árbol me encanta, aunque en esa época odié que al final no se quedara con Terry, su gran amor. Por eso, el dato que me dio una amiga sobre el final alternativo que transmitieron por la televisión italiana me dejó feliz y aplaudí como una niña al verlo.
¿Una niña de 30? Sí, ¿y qué?
Apuesto que varias (y varios) más van a disfrutar como yo lo hice. Para ustedes lo que sigue.

4 comentarios:

sabina dijo...

Interesante el post, sobre todo porque es cierto que cuando uno va cumpliendo años como que la sociedad (léase familia, amigos, conocidos, otros varios) te va imponiendo que cumplas con etapas "tradicionales" de la vida y que si no lo haces algo anda mal en tí. Es decir, que si estás soltera a los 30, que si no has tenido hijos, que si no tienes profesión o casa/depto, dinero, etc. eres un bicho raro ante todo el mundo. Y no es así, uno no tiene por qué andar cumpliendo con estos plazos, uno sabe en qué momento le va a llegar. O no?
Y como tampoco se trata de andar cumpliendo años por la vida y madurar poniéndose densa y seria, es rico poder sentirse a veces como niños y tomar de ellos el disfrutar de las cosas simples, reírse, jugar, asombrarse. Y también recordar las cosas con las que disfrutábamos cuando chicos, en mi caso, no puedo decir que vi Candy porque ese canal no llegaba a mi ciudad pero sí aluciné y hasta hoy, con Robotech, así que recuerda cómo me puse cuando supe que iban a hacer una película: estuve todo el día haciendo el casting con los actores que me gustaban. Qué perna. jajaja.
Saludines.

Fenix dijo...

Amiga mía:
¿Quién sería menos indicadaque yo para hablar de madurez?.
Hace un tiempo mi depresión era espantosa, porque sentía que era una fracasada, por tener 30 y no tener nada, ni trabajo, ni pareja estable, ni hijos, menos plata, nada. En plena depre, ustedes, mis amigos, me demostraron que no había perdido el tiempo y que había cosechado mucho en cosasa que la sociedad no valora tanto, pero me llenan por completo.
El amor y preocupación de mis amigos, mis valores (que a pesar de todo mantengo, auqnque no estén de moda), mi fe, etc, muchas cosas más veliosas que sentirse vieja antes de tiempo, como si hubiera plazo para entregar una tarea.
Ahora, tengo trabajo y pareja estable, espero un hijo (a), algo de plata cae y no me siento más madura en lo obsoluto. A veces siento que quiero con urgencia tener a mi guaguita en brazos,porque no sé esperar. Las ganas de jugar por la vida, no se me van a quitar nunca, y me quedé absolutamente pegada con el capítulo alternativo de Candy que pusiste. Ahora, que gracias a Terry, uno se andaba enamorando de pelmazos. Para la ficción está bien, pero créeme que no resultan en la vida real.
¿Cuándo nos juntamos a jugar que somos grandes y conversamos casi serias?.
Besos

lestat dijo...

Yo me niego completamente a crecer!!! No quiero. Las cosas en la vida real son más serias de lo que uno pudiese llegar a imaginar y por eso ser un niño grande y vivir en ese mundo de niño hace que la vida pase con menos grises. Ahora, respecto del matricidio, los críos y eso. No sé si todo el mundo está preparado para ser esposo o esposa o para ser padre o madre. Creo que es poca la gente que lo piensa bien. Todos quieres estar casados pero piensan en que servirán como casados? Todos piensan en tener una guagua pero no todos tenemos vocación de padre. Creo que el hacer cosas distintas al resto te hace diferente. Conozco poca gente que se casa después de los 40. Pero conozco mucha gente que se separa y se odia para siempre luego de un año de casado. Si se puede postponer la niñez hasta mas no poder... sigamos jugando, que cuando crezcamos la vida se pone muy seria, muy complicada y se acaba muy rápido.
Besos para tí.
10-4

Xime dijo...

¡Que rico darme cuenta que este post les provocó esas ganas por sentirse niños! Comparto con ustedes que crecer es una aventura difícil y asumir responsabilidades de adulto lo es aún más, pero también creo que la gracia está en cómo tomemos esta nueva etapa de la vida que -por desgracia- no podemos eludir y también en la forma de mirarla, sobretodo sin olvidar nunca que siempre habrá un niño viviendo con nosotros, escondido en nuestro interior pero listo para salir a jugar cuando le abramos la puerta.
Nunca le pongan candado a esa puerta. A los tres los quiero por esa capacidad que tienen de ser niños.
Besos y gracias por la visita.